UNICAJA condenada a indemnizar con 5.000 euros a un cliente por vulneración de la protección de los datos personales

La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo condenó a UNICAJA BANCO, el pasado mes de diciembre, a indemnizar con 5.000 euros a un cliente por vulnerar su derecho al honor y a la protección de los datos personales.

El cliente promovió la demanda contra UNICAJA BANCO por entender que la entidad financiera «vulneró los derechos fundamentales al honor y a la protección de los datos de carácter personal del demandante, al haberle incluido en el fichero de morosidad Experian, sin que se le hubiese practicado comunicación o notificación alguna de la incorporación a dicho registro, por lo que se le ha impedido conocer y ejercer su derecho de impugnación y se atentó contra su fama y consideración ajena”.

Siendo considerada firme una sentencia anterior de la Audiencia Provincial  que declara que la actuación de UNICAJA BANCO al incluir al cliente “en el registro de morosos de Experian vulneró su derecho al honor», procede fijar la indemnización atendiendo a lo previsto en el art. 9.3 de la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

¿Cómo valorar el daño al honor por estar incluido indebidamente en un fichero de morosidad?

Según señala la sentencia de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo, esta norma establece que «la existencia de perjuicio se presumirá siempre que se acredite la intromisión ilegítima. La indemnización se extenderá al daño moral que se valorará atendiendo a las circunstancias del caso y a la gravedad de la lesión efectivamente producida, para lo que se tendrá en cuenta en su caso, la difusión o audiencia del medio a través del que se haya producido».

Continuado la sentencia de la Sala de lo Civil que “ahora bien, bajo la premisa, en todo caso, de que no son admisibles las indemnizaciones de carácter meramente simbólico, pues al tratarse de derechos protegidos por la Constitución Española, como derechos reales y efectivos, determinan la exigencia de una reparación acorde con el relieve de los valores e intereses en juego vulnerados”.

“En casos, como el presente, se han considerado como criterios indemnizatorios el tiempo que figuraron los datos en el fichero, así como el alcance de su divulgación en función de las consultas llevadas a cabo por parte de las entidades asociadas”.

Debiendo “tomarse en consideración la divulgación que ha tenido tal dato, pues no es lo mismo que sólo hayan tenido conocimiento los empleados de la empresa acreedora y los de las empresas responsables de los registros de morosos que manejan los correspondientes ficheros, a que el dato haya sido comunicado a un número mayor o menor de asociados al sistema que hayan consultado los registros de morosos”.

«También sería indemnizable el quebranto y la angustia producida por las gestiones más o menos complicadas que haya tenido que realizar el afectado para lograr la rectificación o cancelación de los datos incorrectamente tratados”.

Efectos disuasorios de las indemnizaciones simbólicas

Señalando que “una indemnización simbólica, en función de las circunstancias que concurren, tiene un efecto disuasorio inverso”. “No disuade de persistir en sus prácticas ilícitas a las empresas que incluyen indebidamente datos personales de sus clientes en registros de morosos, pero sí disuade de entablar una demanda a los afectados que ven vulnerado su derecho al honor puesto que, con toda probabilidad, la indemnización no solo no les compensará el daño moral sufrido sino que es posible que no alcance siquiera a cubrirlos gastos procesales si la estimación de su demanda no es completa».

«Por tanto, la escasa cuantía de la deuda no disminuye la importancia del daño moral que le causó a la demandante la inclusión en los registros de morosos”. «Tampoco cabe tener en cuenta que no conste que la citada inclusión le haya impedido a la recurrente acceder a créditos o servicios”. «Precisamente la información sobre incumplimiento de obligaciones dinerarias que se incluye en estos registros va destinada justamente a las empresas asociadas a dichos ficheros, que no solo les comunican los datos de sus clientes morosos, sino que también los consultan cuando alguien solicita sus servicios para evitar contratar y conceder crédito a quienes no cumplen sus obligaciones dinerarias».

“Pues bien, en el caso objeto del presente recurso, resulta que el demandado fue incluido indebidamente en un fichero de morosos, que llevaba en tal situación, al menos, cuatro años, que, durante tal periodo de tiempo, fueron seis consultas las que aparecen registradas llevadas a efecto por entidades financieras y de telefonía, así como, al figurar en dicho registro, fue rechazada la solicitud de tarjeta de cliente de El Corte Inglés. La indemnización no puede ser meramente simbólica e incorpora un cierto carácter disuasorio en los términos señalados”.

Por todo ello, la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo considera que la cantidad solicitada por el cliente de UNICAJA BANCO de 5.000 euros es proporcional a los daños y perjuicios ocasionados. A lo que se sumarán los intereses desde la fecha de la sentencia del juzgado de primera instancia, dado que la demanda debió ser estimada.

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