Tras la reunión celebrada el pasado 8 de agosto entre el Gobierno central y las comunidades autónomas para tratar las medidas de ahorro energético que se aprobaron de urgencia el pasado 1 de agosto (ver aquí), la organización ecologista Greenpeace considera que las medidas de ahorro energético son absolutamente necesarias y deberían haberse adoptado hace mucho tiempo. Ahorrar energía es la mejor manera de evitar consumos innecesarios de gas, con cuya compra se está financiando la guerra de Rusia en Ucrania, pero también es imprescindible para la lucha contra la emergencia climática. 

Para Greenpeace el plan de ahorro energético debería ser mucho más ambicioso, porque reducir un 7 % el consumo de gas fósil no es, ni de lejos, suficiente.Regular el uso del aire acondicionado y calefacción en los edificios, fijando la temperatura a la que se debe consignar el termostato es una medida básica, pero no la única que se debe tomar.

“El plan de ahorro se ha explicado muy mal, como si fuera un esfuerzo para la ciudadanía, cuando ahorrar energía, mejorando la eficiencia energética, significa mejorar la calidad de vida, evitando el derroche y consumos innecesarios. Lo de la corbata es una anécdota, que no debe ocultar el debate sobre la necesidad de objetivos de ahorro y eficiencia más ambiciosos”, ha declarado José Luis García Ortega, responsable del área de Clima, Energía y Movilidad de Greenpeace España.

Para García hacen falta medidas más ambiciosas para acabar con la dependencia de los combustibles fósiles, que es lo que está en la raíz de la crisis de los precios de la energía y de la emergencia climática. Entre esas medidas, Greenpeace destaca: el aislamiento de los edificios, la sustitución (no solo la revisión) de calderas de gas por bombas de calor y el autoconsumo, con las cuales todos los edificios podrían ser autosuficientes en energía y cumplir el mandato europeo de ser edificios de consumo casi nulo, así como incentivar la eficiencia y el uso de energías renovables en la industria.

Además de las medidas anunciadas, Greenpeace sigue reclamando actuaciones clave para reducir el consumo de gas y petróleo en todos los sectores, como acabar con todas las subvenciones a los combustibles fósiles, aumentar la velocidad de implantación de las energías renovables, regular e impulsar las comunidades energéticas, prohibir los vuelos cortos con alternativa ferroviaria y regular las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) en las ciudades, con una reforma del etiquetado de los vehículos en función de sus emisiones reales.

Respecto a las medidas de subvención temporal al transporte público, Greenpeace reitera que sigue siendo necesario invertir para mejorar la calidad y frecuencia de todos los transportes públicos terrestres y en particular el ferrocarril, lo cual no se resuelve con una gratuidad temporal.