El valor del Agua

El 22 de marzo es el Día Mundial del Agua declarado por Naciones Unidas. Este año se dedica al “valor del agua” y tiene como objetivo dar a conocer su importancia vital y la necesidad de aportar soluciones para protegerla y conservarla. Porque hay dos grandes amenazas sobre el agua: el cambio climático y la ofensiva privatizadora. A fin de garantizar un suministro universal de agua a la población, a precios justos, las herramientas fundamentales son la no privatización de la gestión y la planificación con amplia participación ciudadana de objetivos la calidad de suministro, saneamiento e infraestructuras.

Tal y como explica Agustín Moreno, en su artículo “El derecho humano al agua, amenazado“, publicado en el diario digital CUARTO PODER,  “El cambio climático avanza galopante y golpea al agua, un bien esencial siempre, y más aún en tiempos de pandemias. La actual crisis sanitaria del coronavirus pone de manifiesto que la salud pública depende también de la higiene y del acceso al agua potable y al saneamiento”.

El cambio climático reduce la disponibilidad de agua

“La comunidad científica internacional lo viene advirtiendo: el proceso de calentamiento y de cambio climático tiene importantes repercusiones en el ciclo del agua. Se expresa a través de fenómenos meteorológicos extremos: grandes sequías e inundaciones, olas de calor y terribles incendios, inmensas nevadas, deshielo acelerado” (…) “En resumen, en los escenarios climáticos más previsibles, todo apunta a que va a llover menos, de forma más violenta y que el agua se evaporará más rápidamente. La conclusión de todo lo anterior es la tendencia a que haya menores recursos hídricos y que su disponibilidad sea menos predecible con lo que esto conlleva. La reducción del agua potable aumentará las tensiones sobre su uso y propiedad y hará que sean frecuentes las restricciones, especialmente en las grandes ciudades, y los conflictos sociales. Las previsiones por el menor volumen y calidad del agua, son pavorosas: se calcula que hacia 2050 la mitad de la población mundial vivirá en zonas con escasez de agua. Por ello es apremiante declarar la emergencia climática”.

El agua en el punto de vista de la privatización neoliberal

“Hace tiempo que el agua está el punto de mira de las políticas neoliberales. Directivos de grandes multinacionales expresan con brutalidad que el agua no es un derecho humano y que debería privatizarse. La última medida en esta dirección, es la salida a bolsa del agua en el mercado de futuros de materias primas de Wall Street, lo que abre la puerta a la especulación sobre el agua. Por ello, es fundamental la implicación ciudadana para que no se mercantilice con ánimo de lucro y para que se adopten medidas destinadas a reforzar el agua como derecho humano, su uso racional, la gestión pública y una participación transparente.

Hay que evitar que las élites que dominan el mundo controlen el agua y con ella nuestras vidas. Hagan el ejercicio de imaginarse simplemente estar todo un día sin agua. Es tan esencial que debería ser impensable que seamos capaces de ponerla en peligro o de permitir que alguien nos la pueda robar. El agua, es tan indispensable para la vida que debe ser un bien común y debemos empeñarnos en su defensa”.

Planificación y participación claves para una gestión sostenible y socialmente justa del agua

Asimismo, como señala Luís Babiano en su artículo “El valor del agua pública“, publicado por el diario PÚBLICO: “Con motivo del Día Mundial del Agua, quiero resaltar el papel fundamental de la planificación para adelantarse a las futuras crisis del agua. ES NECESARIO QUE LAS CIUDADES DISPONGAN PLANES PARTICIPADOS POR LA CIUDADANÍA con el fin de determinar las líneas esenciales sobre las que se trabajará a medio y largo plazo, y así definir sus desarrollos para mejorar el conjunto de tareas y responsabilidades relativas a los servicios de abastecimiento y saneamiento. Estas líneas esenciales avanzan hacia un objetivo común: una gestión sostenible del agua tanto desde el punto de vista ambiental como de la gestión de las infraestructuras, así logramos incrementar la eficiencia, reducir la huella hídrica y la huella de carbono de las actividades de mantenimiento del servicio.

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