La indefensión de un cliente del Banco Sabadell en un pueblo sin oficina

En nuestro día a día, a veces nos encontramos con situaciones extraordinarias que ponen a prueba la paciencia de los usuarios y confirman la indefensión en que las empresas nos sitúan, por su mala fé e insensibilidad.

Este es el caso de nuestro socio que vive en Carbayin, parroquia de Siero. Un lunes de septiembre se da cuenta de que se ha producido un descubierto de 170, 83 euros, en su cuenta bancaria.

Ese mismo día intenta realizar una transferencia desde otra cuenta del mismo banco, pero no pudo por #error en el sistema.

Cierre de sucursales en los pueblos

En Asturias, el Banco Sabadell cerró 12 de sus 122 oficinas a finales del 2017 en sitios como Campomanes, Olloniego, La Foz y Figaredo, Cadavedo, Carbayín, Villoria, Felechosa, Lada, Barredos, Ciaño, Tuilla, El Condado y Lieres.

Sus clientes dependen de un microbus que pasa tres veces a la semana por cada pueblo.

Al día siguiente, martes, la oficina itinerante pasó por Carbayin y nuestro socio se acercó para regularizar la situación, es decir, pagar el descubierto.

En estas condiciones precarias en que se presta el servicio, a la incomodidad y la falta de privacidad, se unen los problemas técnicos o informáticos que son comprensibles, pero que ocasionan molestias y pérdida de tiempo a los usuarios.

Además, en este caso concreto, el tiempo apremiaba pues si el usuario no cubría el descubierto, el banco le aplicaría una comisión penalizando los números rojos.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos J.L no pudo pagar ya que “internet no funcionaba y los empleados tampoco quisieron recoger el dinero“. Por lo tanto, tuvo que desplazarse hasta una oficina en Gijón al día siguiente, miércoles, dos días más tarde de producirse el descubierto para regularizar la situación.

Comisión de descubierto y de regularización de saldo

Nuestro socio recibe días más tarde, pero con fecha de 5 de septiembre, miércoles, un extracto bancario en el que le notifican el cobro de una comisión de 39€ por “gastos de regularización de saldo” y otra de 15,41€ por descubierto.

El enfado de J.L es mayúsculo pues puso todos los medios a su alcance para evitar pagar ninguna comisión, pero como se ha explicado, todo fueron problemas técnicos y humanos.

La indefensión de los consumidores es evidente en casos como este y, además, de la pérdida de servicios y la precariedad, son situaciones en las que se penaliza, de forma unilateral y desproporcionada a los usuarios.

Se interpuso una reclamación ante la oficina del consumidor de Pola de Siero que no fue atendida por el Sabadell. Hasta que, finalmente, nuestro servicio jurídico en Oviedo redactó una reclamación que tuvo como consecuencia la devolución de los 54,41 euros cargados en la cuenta del cliente.

La importancia de esta victoria, no es la cantidad económica que se reclama, sino el abuso, la desigualdad, la precariedad y la pérdida de servicios básicos para la ciudadanía. La excesiva dependencia de medios telemáticos, la desatención de las poblaciones alejadas de las grandes ciudades asturianas y falta de sensibilidad.

Es, especialmente, grave con la gente mayor, a la que se le obliga a realizar operaciones a través de internet o el cajero automático, sin tener encuenta sus limitaciones o desconocimientos de estas herramientas.

Nos sentimos muy orgullosas de esta resolución favorable, y recordamos nuestro lema #no perdonemos ni un euro más a la banca.

Si desean contactar con nuestro servivio jurídico, pincha aquí.

La Unión de consumidores, ¡Siempre a tu servicio!

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