Claves de la Ley de la Segunda Oportunidad

En el 2015 se publicaba un necesario Real Decreto-Ley de la Segunda Oportunidad que sirve para dar una oportunidad a aquellas personas, físicas o autónomos que se declaren insolventes para que puedan liberarse de todas sus deudas y empezar de nuevo (fresh start).

Tres años después de su creación, las cifras de personas físicas que se han acogido a este procedimiento son, para el año 2017, 1.276 frente a los 1.457 en lo que va del presente año. En Asturias, este porcentaje representa un escaso 2,52%.

Los principales inconvenientes de esta normativa es su extremada lentitud y los numerosos requisitos que hay que cumplir para solicitarla.

Os aclaramos las principales dudas:

¿Quién puede acogerse?

Además de las empresas, ahora se permite que las personas físicas (particulares), incluidas autónomos o avalistas, puedan declararse en quiebra y abrir un concurso de acreedores.

Es imprescindible ser un deudor de buena fé. Ésta se presupone cuando:

  • El deudor no haya sido condenado en sentencia firme por delitos contra la Seguridad Social, Hacienda o contra los derechos de los trabajadores en los últimos 10 años.
  • Que el concurso no sea declarado culpable.
  • Haber celebrado un intento de acuerdo extrajudicial.
  • No haberse acogido a la exoneración de pagos en la última década

El primer paso es que el deudor

Trate de llegar a un acuerdo extrajudicial de pagos (ajustado a la situación económica del deudor) con el acreedor, que consiste en un plan y un calendario de pagos de sus deudas que no exceda los diez años. El particular que posee las deudas tiene que ceder sus bienes (a excepción de los necesarios para ejercicio de su actividad profesional) a sus acreedores.

Mediador concursal

Es una figura que ayudará en el proceso, que hará de interlocutor entre el emprendedor/deudor y sus acreedores. Si finaliza el proceso de negociación (de unos tres meses aproximadamente) y no se ha alcanzado un acuerdo, el deudor y el mediador concursal podrán solicitar ante el juez el concurso de acreedores voluntario (la Segunda Oportunidad).

La Segunda Oportunidad

Si no se llega a un acuerdo, se inicia el proceso de Segunda Oportunidad, que consiste en liquidar de forma ordenada el patrimonio del deudor y concederle la liberación de sus deudas. A partir de este momento se termina con el principio de que la persona física «responde de sus deudas con todos sus bienes presentes y futuros».

Es un proceso que se tramita en el juzgado con la participación de un administrador concursal que va a inventariar todo el patrimonio e intentará saldar las deudas contraídas, estableciendo un calendario de pagos durante cinco años.

Problemas o Desventajas

  1. No desaparecen todas las deudas: Hay que seguir haciendo frente a las deudas contraídas con la Seguridad Social y la Hacienda Pública. También la pensión alimenticia en los casos de divorcio. E incluso a las deudas contraídas tras el inicio del proceso.
  2. Registro Público Concursal: Ser beneficiario de la Segunda Oportunidad supondrá que el deudor conste durante cinco años en el registro y que pueda ser consultado por Administraciones Públicas, Bancos, clientes o proveedores.
  3. Las deudas exoneradas no desaparecen para siempre: Esto significa que cualquier acreedor podrá solicitar al juez (con un plazo ilimitado) que se anule dicha norma, si en los cinco años posteriores de su inicio entiende que el deudor ha obrado de mala fe o ha obtenido ingresos en negro.

Inconvenientes en la práctica

  • Coste del mediador concursal e inexistencia de un estatuto profesional que regule su actividad.
  • Los bancos no están gestionando bien este tipo de procedimientos y no suelen aceptar propuestas de viabilidad, que son realmente viables.
  • Paralización de intereses: La Ley no deja claro cuándo se pueden paralizar y es común que los intereses sigan aumentando incluso en la fase de acuerdo extrajudicial.

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